Después
Nadie habla de lo que pasa después. De ese momento en el que las cuerdas se sueltan, la venda se quita y la voz firme se vuelve suave.
Para Clara, de treinta y siete años, era su parte favorita.
Mario, su pareja desde hacía tres años, la envolvía en una manta, la llevaba al sofá y le daba agua, chocolate y caricias en el pelo. Le preguntaba cómo estaba. Le decía lo orgulloso que estaba de ella. La sostenía hasta que su respiración volvía a la normalidad.
—Los cuidados de después son tan importantes como todo lo demás —le había explicado él la primera vez—. Más, incluso.
Clara no lo entendía entonces. Ahora sí.
Porque en esos momentos, envuelta en la manta, con la cabeza en su pecho y el corazón todavía acelerado, se sentía más querida que nunca. Toda la intensidad de lo anterior se convertía en una ternura enorme que lo llenaba todo.
—¿Qué ha sido lo mejor? —le preguntó él esa noche.
Clara lo pensó un rato.
—Esto —dijo, abrazándolo más fuerte—. Siempre esto.
❦
¿Te ha gustado?
20 votos