La primera cita de Internet
Clara tenía treinta y seis años y nunca había usado una aplicación de citas. Su amiga Bea le hizo el perfil, le eligió las fotos y le obligó a hablar con alguien.
Ese alguien era Hugo, un profesor de química de treinta y nueve años que escribía con faltas de ortografía cero y un sentido del humor que la tuvo enganchada al móvil durante tres semanas.
La primera cita fue en un bar de vinos. Clara llegó con veinte minutos de antelación, se tomó una copa para calmar los nervios y casi se atraganta cuando lo vio entrar: era más alto, más guapo y más tímido de lo que parecía en las fotos.
La conversación fluyó como en los mensajes. A la tercera copa, él le confesó que también era su primera cita de aplicación.
—Mi hermana me hizo el perfil —dijo.
—La mía, mi amiga —respondió Clara, y los dos se rieron.
Al salir del bar, Hugo le preguntó si podía besarla. Nadie le había pedido permiso para eso nunca. Le pareció lo más sexy que le habían dicho en años.
Le dijo que sí. Y que no hacía falta que se fuera a casa todavía.
❦
¿Te ha gustado?
151 votos