La reina de la casa
Durante veinte años de matrimonio, Pilar había sido la que lo organizaba todo: la casa, los niños, las vacaciones, las cuentas. Cuando los hijos se fueron a la universidad, ella y Antonio, de cincuenta y dos y cincuenta y cinco años, se encontraron solos y sin saber muy bien qué hacer.
Fue Antonio quien sacó el tema, una noche, en la cama.
—Siempre he tenido una fantasía —le confesó—. Que tú mandes. En todo. Que yo te obedezca.
Pilar se rió. Luego vio que él lo decía en serio.
—Pero si ya mando en todo —dijo.
—No así —respondió él.
Tardaron meses en atreverse. Lo hablaron mucho, leyeron juntos, pusieron normas. Y un viernes por la noche, Pilar se puso unos tacones que no se ponía desde la boda de su sobrina, se sentó en el sillón del salón y le dijo a su marido, con una voz que no reconocía:
—De rodillas.
Él obedeció. Y Pilar descubrió una parte de sí misma que llevaba cincuenta años escondida.
Sus hijos no entienden por qué sus padres ya no quieren que vayan a casa los fines de semana.
❦
¿Te ha gustado?
158 votos