Mi vecino me escucha
Tengo que confesar algo que me da mucha vergüenza: sé que mi vecino me escucha.
Vivo sola en un piso con las paredes muy finas. Hace meses descubrí que, si yo oigo su tele, él tiene que oír todo lo que pasa en mi dormitorio. Todo.
Al principio me moría de vergüenza. Bajaba la voz, ponía música, me cambiaba de habitación.
Luego empecé a fijarme en él en la escalera. Cuarenta y tantos, educado, siempre sonrojado cuando nos cruzamos. Y un día, al pasar, me sostuvo la mirada un segundo de más. Supe que lo sabía.
Y entonces algo cambió en mí. Dejé de bajar la voz.
No sé explicar por qué. Saber que estaba al otro lado de la pared, escuchando, me excitaba de una forma que no había sentido nunca.
Hace dos semanas encontré una nota en mi buzón: «Perdona, pero tengo que decírtelo: me tienes loco. ¿Un café?».
Le he respondido que sí. Este sábado. Estoy muy nerviosa.
Lo que no le he dicho es que pienso invitarle a subir. Y que esta vez, las paredes no van a ser un problema.
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